De Córdoba a Madrid (y vuelta) 9
Capitulo 9: El día más frío
Ya me di por vencida muchas veces en mi vida, este no es el momento. Prefiero que la vida me despedace a quedarme parada mirándola pasar. Y cuando la cosa se va poniendo difícil es cuando más me pregunto: ¿qué tengo que hacer para poder pasar este obstáculo?
No puedo ignorar todo lo que he estado creciendo en este tiempo, y aún con 80 años seguiré creciendo, aprendiendo, mutando, moviéndome. ¿Será porque crecí en los 90? ¿Será porque me arrebataron todo? ¿Será porque desvalijaron mi casa cuando solo tenía 19 años? ¿Será porque me tuve que mudar 3 veces de casa en menos de 1 año? Soy la protagonista de esta vida, nadie más. Y Iker, era el protagonista de la suya.
Estábamos a 27 de Abril, y lo que Iker no sabía es que todos los días bajaba al mismísimo centro de la tierra a negociar con, vaya a saber quién, nuestro futuro. Todo lo que él me diría ese día, todo lo que hablaríamos... Ya lo sabía. Lo atravesaría como una lanza, y me dejaría atravesar una y otra vez por esto. Pero me pregunto ¿si la vida me permitiría ser feliz al menos una vez? Al menos por un tiempo hasta que decidiera arrebatármelo de nuevo. Había algo importante en lo cual yo no podía jugar, ni participar, ni siquiera podía ver, porque Iker no me dejaba... Lo olía, aunque él creyó que podía mentirme.
¿Me elegiría? "No sos suficiente como para que decida dejar su vida completa por vos". Yo lo habría hecho? Sí. ¿Será que no tengo nada que perder y todo para ganar? ¿Será que el miedo nunca podrá detenerme? Cuando bajas tantas veces al mismísimo infierno, nada te puede detener. Y podía entender que Iker no hubiera atravesado tanto. ¿Eso me quitaba valor? Claro que no. Pero decile eso a una persona que está apostando lo más valioso, su corazón. Decile eso a una persona que invierte todas sus horas en esto.
Ahora estaba enojada conmigo: "En serio creías en esto? Veo cómo te dejaste ilusionar...". Yo también peleaba todos los días contra mis propios miedos, ansiedades, dudas. Pero es cierto que el salto tenía que darlo él, es cierto que es difícil matar tu vida para renacer en otro país, desnudo, y sintiendo que dependes de otro. Por primera vez la vida me dijo "Vos no hagas nada hoy...", y a mí eso lejos de relajarme me desesperaba.
¿Qué podía hacer? Además de ver en mi mente como todo se esfumaba. Además de llorar como todos los días que perdí. Era un día en que sentía que nada valía, que nada servía, que todo era para nada... Quería arrancarme de mí misma, quería desaparecer, me sentía idiota. Y a la vez sabía que es el precio a pagar por cosas que valen la pena, sabía que cuando apostás todo (aunque ese todo sea solo tu tiempo, tu corazón, y tu ilusión; que tampoco es poco), podés salir totalmente destruido. Lo sabía desde el momento que Iker me dijo "te amo", que estaba completamente perdida... Lo aposté todo, y lo volvería a hacer. No es capaz de entender todo lo que haría por él.
Ahora solo estoy rezando que el 30 de Abril los dados salgan a mi favor.
Comentarios